Un punto de partida para reconstruir lo común
Nuestra visión, en qué creemos y los ejes desde donde arrancamos. Para pensar juntos el proyecto.
Esto no es nuestro programa. Todavía.
Lo que vas a leer acá es la brújula: hacia dónde miramos y por qué. Las propuestas concretas —con nombre, número y método— las vamos a construir todos juntos, estrenando una manera nueva de pensarlas y formularlas.
En los próximos meses les contamos cómo. Prometido.
Nuestra visión
De dónde partimos y hacia dónde queremos ir
Somos humanistas. Eso quiere decir que creemos que cada una tiene un potencial único que merece la oportunidad de desplegarse. Ese es el punto de partida: que cada argentino y cada argentina pueda ser quien elige ser.
Pero eso no se logra solo. Eso se logra si somos capaces de reconstruir nuestra vida en común.
Hoy vivimos más fragmentados que nunca. Se nota en la soledad, en el tiempo que perdemos mirando una pantalla en lugar de mirarnos a los ojos, en el tiempo que perdemos viajando, en el estrés que nos produce esa sensación de que nunca alcanza. Cada vez compartimos menos y desconfiamos más unos de otros. Y cuando eso pasa, se pierde algo grande: la idea de que más allá de que seamos distintos o vengamos de distintos lugares, podemos tener un destino en común, algo que nos une y encuentra.
Antes que el Estado o el mercado, está la comunidad. Sin tejido social no hay desarrollo posible.
No porque el Estado y el mercado no importen —importan, y mucho— sino porque solos no alcanzan.
La política argentina hace tiempo que dejó de prometer futuro. Reacciona a lo que no quiere en vez de construir lo que sí quiere. Nosotros elegimos pararnos desde lo que sí tenemos y estamos orgullosos, para imaginar el futuro. En Argentina no está todo mal, no hay que empezar de cero. Tenemos muchas cosas valiosas desde las cuales poder regenerarla. Para poder sanar lo que nos duele y encontrar soluciones concretas a los problemas que tenemos, buscando que todos podamos vivir bien.
Creemos en la transformación, en lo concreto por sobre el discurso, en los resultados por sobre las consignas. El Estado, el mercado, la tecnología: todo eso vale en la medida en que ayude a que podamos vivir mejor. Nunca al revés.
Somos Popurrí. Nacimos para reconstruir lo común y volver a hacer que la política funcione.
En qué creemos
Diez convicciones que ordenan todo lo demás
01.
En la integración de las personas, entre los argentinos y hacia el mundo.
02.
En la libertad económica, política y social.
03.
En la igualdad de oportunidades.
04.
En el esfuerzo y el talento de cada persona.
05.
En la comunidad como lo primero que edifica un país, antes que el Estado y el mercado.
06.
En generar valor: más mercados, más empresas, más trabajo de calidad.
07.
En un modelo de desarrollo productivo sustentable económica, social y ambientalmente.
08.
En la construcción colectiva y en los liderazgos más humanos.
09.
En transformar combinando un Estado moderno, al sector privado y a las organizaciones de la sociedad civil.
10.
En el bienestar integral de las personas.
Queremos demostrar que es posible hacer política de otra manera
Nuestras ideas
Cinco ejes prioritarios para trabajar en la ciudad
Buenos Aires es nuestro Km0, porque es la ciudad de todos los argentinos. Desde ahí, nuestro sueño es poder ir creciendo en toda la Argentina. Estas son algunas de las cosas que creemos prioritarias para trabajar en la ciudad.
Un lugar donde vivir
Cuatro de cada diez jóvenes porteños de entre 27 y 35 años todavía viven con sus padres. No porque quieran quedarse, sino porque la ciudad no les deja irse: alquilar hoy es casi un privilegio. Sin un lugar propio no hay manera de proyectar una vida, y sin la posibilidad de proyectar, no hay futuro que valga la pena imaginar. Queremos una ciudad que le abra la puerta a quien recién empieza, no que se la cierre.
Que no pierdas tiempo viajando
Todos los días, los porteños pierden horas arriba de un colectivo, un tren o esperando un subte que no llega, en trayectos lentos, caros y poco confiables. Ese tiempo no vuelve: es tiempo que no pasamos con nuestra familia, trabajando, descansando o simplemente viviendo. Una ciudad que funciona es una ciudad que te devuelve el tiempo.
Recuperar el encuentro
Buenos Aires siempre fue una ciudad que se construyó puertas afuera: el club de barrio, la vereda, el café de la esquina, el teatro. La cultura como lugar de encuentro entre gente distinta. Esa fuerza se debilitó, y hoy se nota: cada vez estamos más solos, más tiempo frente a una pantalla y menos tiempo mirándonos a la cara. La soledad no es un problema individual, es un problema de ciudad. Y una ciudad con menos lugares para encontrarnos es una ciudad que enferma.
Poder cuidarnos
Quien cuida —a un hijo, a un padre, a una persona discapacitada— hoy sostiene sobre sus espaldas algo que debería sostenerse entre todos. Lo hace en soledad, sin tiempo y muchas veces sin plata. Envejecemos como sociedad y todavía no construimos un sistema que esté a la altura de eso. Cuidar y cuidarnos es algo importante y valioso, por eso tenemos que encontrar nuevas formas de reconocerlo y potenciarlo.
Economía de impacto
Buenos Aires tiene lo que pocas ciudades del mundo tienen: talento, conocimiento y una tradición productiva y cultural únicas. Queremos que sea la ciudad donde el talento argentino elige quedarse a crear, no la que empuja a irse para poder crecer. Menos trabas para emprender, más apoyo para exportar lo que hacemos —bienes, servicios, conocimiento, cultura— y más trabajo de calidad como consecuencia de eso. Creemos que el impacto económico puede ser también un catalizador de bienestar social y ambiental.
Nuestra forma de trabajar
Seis principios que definen cómo hacemos las cosas
_ Método startup, innovación
No partimos de un programa cerrado y perfecto. Partimos de una hipótesis, la probamos en la realidad, medimos qué funciona y ajustamos. Preferimos equivocarnos rápido y corregir a paralizarnos esperando la propuesta ideal.
Para Popurrí, el Estado es un medio, no un fin. Existe para que la vida de todos nosotros funcione: que el trámite salga, que la escuela enseñe, que el hospital atienda. Cuando eso no pasa, defenderlo en abstracto es defender un aparato, no a las personas. Y hoy buena parte del Estado argentino es una estructura pensada para otra época: procesos de papel, ventanillas que no se hablan entre sí, información que existe pero no se usa.
Innovar no es un capricho ni una moda de gestión: es lo que hace falta para que el Estado vuelva a cumplir la función por la que existe.
No discutimos Estado grande o Estado chico. Discutimos Estado que resuelve o Estado que estorba.
_ Comunidad de comunidades
No somos una comunidad homogénea. Somos barrios, generaciones e historias distintas que no se subordinan a una identidad única, sino que encuentran en Popurrí un lugar común sin perder lo propio. No buscamos que todos piensen igual, sino poder construir entre distintos. Creemos que esas diferencias nos nutren. La fuerza del proyecto está en esa diversidad organizada: cada comunidad aporta su mirada, y entre todas arman algo más grande de lo que podrían construir solas.
_ Liderazgos empáticos
Voces humanas, con trayectoria real y capacidad demostrada de dar resultados. Creemos en un liderazgo que empieza por la empatía —la capacidad de conmoverse de verdad con lo que le pasa al otro— pero que no se queda ahí: conmoverse tiene que traducirse en acción, y la acción, en resultados concretos que transformen. Sensibilidad y eficacia no son opuestos, son las dos caras de la misma vocación.
_Proyecto colectivo
Popurrí no se organiza alrededor de una figura única. Se construye entre muchos, con reglas claras y decisiones compartidas, porque un proyecto sobre reconstruir lo común no puede sostenerse desde una sola voz. Somos personas talentosas, con energías complementarias, que elegimos jugar como un equipo antes que brillar de manera individual. Cada uno aporta lo suyo — su mirada, su experiencia, su fuerza— y es esa combinación la que hace que el proyecto sea más grande que la suma de sus partes.