El método
Popurrí es más que una identidad o un club de opinión. Es una forma nueva de procesar lo que la gente piensa, siente y necesita, hasta convertirlo en acciones concretas.
Operamos como una startup (iteramos, medimos, escalamos lo que funciona), pero no escalamos algo privado: escalamos un método para resolver problemas del país. Ocho pasos, un loop.
Captamos señales reales, en redes y en la calle.
Separamos ruido de señal con IA y criterio humano.
Volvemos sobre los temas con la gente que los vive.
Conectamos personas con problemas, y al revés.
Decidimos qué importa más, y por qué.
Diseñamos respuestas concretas, no consignas.
Probamos adentro antes de salir afuera.
Empujamos donde corresponda.
Cada acción produce una escucha nueva.
Por eso es un loop.
Lo que ya hicimos este año:
Contenido
Realizamos contenido para redes sociales en formatos cortos y largos de los temas que nos preocupan y de las propuestas que diseñamos.
Encuentro
Todos los miércoles nos encontramos presencialmente para construir la comunidad de Popurrí. Organizamos actividades, charlas y eventos culturales.
Propuesta
A partir del contenido y de los encuentros, diseñamos campañas. Este año trabajamos sobre la situación de los Clubes, con una campaña basada en 3 ejes programáticos y capacitaciones con Universidades.
Popurrí IA
La política tradicional tiene un problema de hardware: ningún partido argentino fue diseñado para procesar la complejidad del presente. Funcionan con organigramas y reuniones de café que no cambiaron en cuarenta años.
La política 100% digital tiene el problema opuesto: corre sobre plataformas hechas para fragmentar la atención, no para sintetizar la conversación. Las redes escuchan a escala, pero escuchan para vender, segmentar y enemistar.
Popurrí es el intento de armar otra cosa: una infraestructura para que una comunidad política pueda escuchar a escala sin perder criterio humano.
Por eso, hicimos nuestra propia IA.
Es un chat. Te pregunta qué te preocupa, qué cambiarías, qué imaginás para la ciudad. Vos contestás como hablás. Lo que decís se suma a miles de otras conversaciones y se procesa con criterio humano hasta convertirse en propuestas, datos y agenda. Cada charla es una. Pero pasan miles a la vez, y eso permite escuchar a una ciudad entera sin reducirlo a una encuesta.
La máquina al servicio de lo humano, no al revés.